La mal llamada Guerra del Fútbol

El 14 de julio de 1969, dio inicio a la mal llamada Guerra del Fútbol, una guerra como todas, producto de la falta de dialogo, de entendimiento, tolerancia y donde intereses de particulares fueron la realidad del origen de un conflicto donde cientos de familias vivieron el luto de la perdida de seres queridos, donde millones de hermanos se separaron, donde todos perdimos, excepto aquellos que se sabe que existen pero que no tienen nombres…

Esta guerra debe verse desde dos etapas, la de sus orígenes y desde el momento del disparo de la primera bala.

EL ORIGEN

Creer que la guerra se originó por un partido de fútbol es un enorme cuota de ignorancia, este nombre de “guerra de fútbol” fue acuñado por el reportero polaco Ryszard Kapuściński quien cubría los eventos centroamericanos de esa época, para intentar entender sobre esta guerra hay que ver muchos años atrás.

El origen de esta historia comienza en El Salvador, donde debido la alta densidad demográfica y la posesión de tierras por parte de terratenientes miembros de familias pudientes, propiciaron el éxodo de ciudadanos que no encontraban tierras en ese país y decidieron partir hacia Honduras en búsqueda de un mejor futuro, éxodo que comenzó con la apertura de fuentes de trabajo en la costa norte de Honduras gracias a las oportunidades que ofrecían las compañías bananeras, el número de migrantes salvadoreños fue tal que alcanzó a ser de 300,000 personas o el equivalente del 12% de la población total de El Salvador, un movimiento migratorio que Honduras fue incapaz de controlar de forma organizada.

El tiempo y el éxito de salvadoreños en posesión de tierras del estado hizo que muchos sintieran era una competencia desleal que les quitaba oportunidades a los mismos hondureños, sin embargo, ese malestar era en gran medida acentuado por las pretensiones de familias de ganaderos y terratenientes que veían en ellos un estorbo.

Los salvadoreños previniendo de que en algún momento se diera un movimiento migratorio de retorno hacia su país, lo cual sería un caos para ellos, les hicieron que propusieran y lograran la firma de acuerdos donde se permitía el libre paso de mano de obra entre ambos países, acuerdos que también incluían cláusulas donde cada nación podía expulsar a quienes estuvieran de forma ilegal, un enorme grupo de seres que no encontraban solución a sus necesidades en su propio país y que su país veía en el extranjero el mejor sitio para ellos.

EL TEMA DE LOS GUANACOS

El tema de “Los Guanacos”, término despectivo en ese entonces dedicado los salvadoreños, comenzó a tomar vigencia en 1954 a partir de las conquistas de los obreros hondureños que exigían el derecho sobre las tierras, un reclamo popular dirigido especialmente a las compañías bananeras que se llevó de encuentro a cualquier extranjero en posesión de tierras, fue así que se dieron algunas acciones en contra de salvadoreños que de forma ilegal poseían tierras de cultivo del estado, razón por la cual algunos fueron deportados.

Las deportaciones de salvadoreños, amparadas en ley, siguieron ocurriendo ya que a las personas requeridas les era imposible demostrar su ingreso legal al país y mucho menos demostrar el derecho de posesión de tierras, sin embargo estas deportaciones en especial la ocurrida en abril de 1962 fue calificada como abuso por parte del gobierno de El Salvador el cual no reconocía la soberanía de Honduras en asuntos de migración y se sentían en derecho de estar en Honduras de forma ilegal, ante esa postura la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés, les aclaraba ciertos puntos dentro de los que se destacan: que la deportación de familias salvadoreñas no solo se debía a situaciones migratorias irregulares, que la prioridad de la tenencia de la tierra en Honduras era para los hondureños, que el desempleo creciente en las zonas bananeras originado por enfermedades del banano y la fuerte competencia de Ecuador en la producción bananera les obligaba a priorizar los empleos con los propios hondureños,  que en la colonización de las tierras expropiadas a las compañías bananeras solamente hondureños podrían ser los beneficiados, además que la presencia de salvadoreños en Olancho era un tema que merecía la investigación porque habían fuertes indicios que su presencia era un “Plan Preconcebido de invasión de tierras por parte de El Salvador”; todo lo anterior siguió ocurriendo y El Salvador y los medios de comunicación de ese país lo siguieron calificando como un crimen de parte de Honduras sobre ciudadanos salvadoreños y desconociendo por completo el derecho soberano de Honduras sobre su territorio y su política migratoria.

Entre 1967 y 1969, Honduras se encontraba en medio de una enorme crisis política y agraria, existían fuertes demandas de tierra de parte del sector agrario, se enfrentaba una enorme huelga de maestros y los estudiantes se manifestaban en rebeldía, todo un complejo caldo de situaciones que obligó a la búsqueda de paliativos, en el caso del tema agrario se comenzó a poner en vigor el artículo 68 de la Ley de Reforma Agraria que había sido aprobada en 1962 pero nunca había sido puesta en práctica, con dicha aplicación se restringía la propiedad de la tierra a solo los hondureños por nacimiento y esto hizo que miles de salvadoreños indocumentados fueran expulsados, una consecuencia legal vista desde la perspectiva de los acuerdos bilaterales pero letal para El Salvador que veía que en un corto tiempo miles de salvadoreños regresarían a su país generando una crisis socioeconómica sin precedentes, la aplicación del artículo 68 solucionaba un problema a lo interno pero creaba uno hacia lo externo.

TRES

Fotos de Fabricio Estrada

LA GUERRA EN LOS MEDIOS

La guerra entre ambos países comenzó en los medios de comunicación de la época, diarios nacionales como El Cronista desplegaban portadas con claras expresiones de repudio hacia los salvadoreños acusándolos de ladrones, incendiarios y revoltosos y generando una simpatía general en lo referente a la deportación de los salvadoreños, en cambio en el vecino país publicaban notas bastante crudas y llenas de violencia describiendo que en Honduras los salvadoreños eran acosados, sus casas eran incendiadas, que las mujeres eran violadas, describiendo escenas donde hombres salvadoreños habían sido ahogados en ríos y eran colgados en palos para servir luego como blanco de disparos, todo esto y especialmente en El Salvador creó una atmósfera de indignación y odio en contra de los hondureños quienes abusaban sin misericordia en contra de sus hermanos, una campaña mediática que preparó al pueblo salvadoreño para una guerra, la que en días verían como acto de defensa de sus propios derechos.

cronista

LA PRIMERA BALA

El Salvador viendo que sus reclamos eran inútiles optó por atacar militarmente a Honduras el 14 de julio de 1969, este ataque tomó por sorpresa al pueblo hondureño y en pocas horas hizo que los ejércitos de El Salvador estuvieran a punto de tomar Tegucigalpa; en términos comparativos El Salvador era inmensamente superior a Honduras en lo que se refiere a la estructura de sus fuerzas armadas, tenían equipos y pertrechos, personal calificado y soldados que superaban en número a los hondureños, su estrategia de invasión, que a todas luces fue algo debidamente planificado desde bastante tiempo atrás, encontró la formula “perfecta” para la toma de puestos y tierras hondureñas, sin embargo no tuvo acierto al no considerar que el pueblo hondureño se uniría de forma espontanea para repeler los ataques, estábamos tan despreocupados que ni balas habían, miles de historias de héroes se dieron, personas como doña Leonila de Melgar, secretaria de la Embajada de Honduras en Guatemala se dedicó a pedir pistolas y fusiles a sus amigos guatemaltecos para finalmente entregarlos a nuestra gente para su protección, don Saúl Gomez, campesino de Ocotepeque que con su machete logró proteger a su familia ante el ataque de soldados quienes a pesar de contar con armas de fuego fueron incapaces de amedrentar a un personaje dispuesto a entregar su vida por su gente, miles de héroes inocentes de intereses de los grandes, miles de personas que junto al ejercito y aviación de Honduras lograron frenar a un hermano que se había convertido en un enemigo armado, una historia que jamás debió ocurrir y de donde lo único que podemos rescatar es la bravura de un pueblo que al verse atacado no se quedó de brazos cruzados y que respondió con fuerza, honor y sacrificio.

 

LOS VERDADEROS CULPABLES

Pensar que Honduras o El Salvador ganaron esa guerra es un simple arranque de patriotismo, porque que ninguno de sus pueblos ganó nada, mucha vergüenza quizá.  Son muchas las tesis que se tejen alrededor de las verdaderas razones del conflicto armado, algunos ven que El Salvador ante la incapacidad de acoger a sus ciudadanos expulsados de Honduras y viendo el futuro de inestabilidad y presión social por tierras que se avecinaba obligó a los terratenientes locales a propiciar el conflicto armado para proteger sus intereses, otros dicen que Honduras realizó la expulsión para darle la excusa a El Salvador para que fuera a la guerra y así eliminar las presiones sociales a las que Honduras estaba siendo sometida y así crear una cortina de humo y disipar la presión, algunos señalan a la Standard Fruit Company como culpable y que la guerra fue una excusa para deshacerse de la “infiltración comunista” y otros más aventados suponen un acuerdo entre familias poderosas de Honduras y El Salvador para sacudirse cada uno sus problemas y generar más riquezas y propiedades, en fin, hasta hoy nadie puede a ciencia cierta dar la razón exacta, de lo único que se puede dar fe es del enorme daño y separación que vivieron nuestros pueblos hermanos que fueron como siempre, los únicos perjudicados, los que ponen los muertos, lagrimas y dolor.

 

 

2 Pensamientos

  1. Angela 18 julio, 2016
  2. Nelson Aldana 12 agosto, 2016