Oro, mucho oro, en Honduras

William V. Wells, es un famoso explorador estadounidense del siglo XIX y su trabajo documental es impresionante y descriptivo, una de sus expediciones fue realizada en 1856 cuando se internó en las montañas de Olancho y donde encontró oro, mucho oro, experiencia que relata en su libro  “Exploraciones y aventuras en Honduras” y que La Otra Honduras nos relata a continuación:

Oro, mucho oro en los ríos de Olancho

Oro, mucho oro en los ríos de Olancho

Los lavaderos de oro del río Jalán son menos populares y no tan bien conocidos como los del Guayape, están a alguna distancia, a medio camino entre los dos centros de población, y no se acude a ellos como a las quebradas y arroyos más cercanos a dichos lugares.

El oro más apreciable

El oro del Jalán es de inferior calidad que el del Guayape, que es el más famoso de todo Centro América siendo conocido como el “oro más apreciable”. El oro del Jalán se presenta en escamas delgadas, mientras que el del Guayape, aunque mezclado con esta clase descrita, viene principalmente en partículas pequeñas redondeadas, que promedian el tamaño de una semilla de rábano o él de una cabeza de alfiler.

rio

El oro no solo es el mineral, hay oro por todas partes

Entre los árboles que florecen en las márgenes del Jalán, observé uno que tiene racimos de flores color rojo pálido y un olor que se parece al de la reseda. El árbol tiene cerca de dieciséis pies
de altura, hojas grandes, oblongas y nervios salientes. Algunas de estas flores se recogen antes de la fiesta de la Virgen de Juticalpa para colocarlas como ofrenda en el altar y a los pies de la Virgen. Un amigo botánico, cuando se la describí, supone que se trata de la Red Plumera (Plumería Roja).-Esta flor de alto valor económico ya que con ella se elaboran costosos perfumes

red
En este viaje vi el árbol que da seda y algodón (ceiba) de un tamaño tan grande que nunca antes lo había visto, aunque se le encuentra en todo Centro América. Hay también una seda indígena que crece silvestre entre árboles de Olancho, producto de una especie de gusano, que construye una gran bolsa como de dos pies de profundidad y que cuelga de los árboles en las sabanas abiertas.

nido

De lejos el nido parece una telaraña compactamente acolchonada. El animal no hace capullo, pero teje la seda en capas y madejas, alrededor del interior del nido. Sólo un caso se sabe de algún uso aprovechable de esta seda por los nativos. El señor José Ferrari, de Tegucigalpa, me dijo que en 1844 había enviado seis libras de este material crudo a Inglaterra, donde se le convirtió en pañuelos, que no se distinguían de los de la seda corriente, de igual fortaleza y de tejido delicado. Un comercio ventajoso en esto podría establecerse ya que se puede adquirir la cantidad necesaria a cambio de la molestia y gastos de recogerla.

 

“El oro no solo es el mineral, es toda la riqueza de nuestra Honduras, oro que sigue ahí para que lo valoremos como tal”