10 años de lucha contra los españoles, Cicumba, héroe olvidado

Lempira es por hoy el héroe que representa la resistencia indígena de Honduras, un personaje del cual se dudó de su existencia y alrededor de quien existen contradicciones entre lo que nos han enseñado toda la vida y lo que consta en los pocos documentos encontrados dentro de los cuales resalta el manuscrito de Rodrigo Ruiz fechado en México el 18 de enero de 1558 y que se encuentra en “La Probanza de Méritos”, donde a pesar de dar fe de la existencia de nuestro héroe, contradice la hazaña que le ha hecho ser catalogado como tal, aunque es conveniente dejar claro que Ruiz en su manuscrito intentaba probar sus propios méritos y es evidente que no escribiría que mató a Lempira a traición.

Por razones que desconocemos, el sistema educativo y las autoridades de la nación han hecho a un lado a uno de los primeros líderes indígenas que combatió con éxito a los españoles, un personaje cuya trayectoria ha sido enormemente documentada y que se convirtió en la pesadilla de los conquistadores, nos referimos al Tolupán conocido como el Cacique Cicumba.

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No existen dudas acerca de la existencia y obras de Cicumba

“Çoçumba” es la transcripción del nombre de un cacique indígena del siglo XVI que vivió en el pueblo de Ticamaya en el área de lo que hoy es el departamento de Cortés; este cacique fue derrotado por Pedro de Alvarado en junio de 1536, es decir un año antes que Lempira fuera muerto.

Las acciones del cacique Cicumba se encuentran ampliamente documentadas bajo el nombre de “Çiçumba”, “Soamba”, “Joamba”, “Socremba” y otros, y se pueden encontrar en el Archivo General de Indias, en el Archivo General de Centro América además de muchos documentos publicados en los registros coloniales de Honduras.

Cicumba luchó 10 años en contra de los españoles

Los primeros registros de Cicumba se originan en 1526 y están relacionados con reportes de la resistencia indígena encontrada en el valle del río Ulúa y era tanto su poderío que fue conocido como El Señor de Ticamaya o el principal Señor del río Ulúa, la crónica española define sus acciones como:

“el que a hecho a los christianos todos los daños que los an venido”

Se señala a Cicumba como el responsable de eliminar el poblado de la Navidad fundado por Cortés en 1525 así como de los repetidos ataques a Puerto Caballos, hoy Puerto Cortés, donde el cacique mataba a capitanes a diestra y siniestra.

Ya para 1535 y ante la orden colonial de expandir los territorios españoles en el Valle de Naco, las crónicas españolas señalan que Cicumba era el principal cacique de toda la gobernación y que se dedicaba a matar españoles y a robar sus pertenencias.

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La estrategia de Cicumba para frenar la avanzada española fue la construcción de una albarrada o empalizada de madera, de forma que desde ella pudiera controlar cualquier movimiento por el río que los españoles quisieran hacer para adentrarse hacia el interior de Honduras, estructura que según los españoles era inexpugnable ya que alrededor de ella se encontraba el río y barrancos; desde la fortaleza de Cicumba los indígenas lanzaban flechas contra las avanzadas españolas y realizaban incursiones nocturnas mientras sus enemigos dormían, en estos ataques los europeos lograron capturar a algunos indígenas a los cuales les cortaron las manos y se las “echaron en el pescuezo” y se los enviaron a Cicumba como forma de decir que eso le esperaría, esta fortificación obligó a los españoles a contra atacar llevando como refuerzos a “indios amigos de Guatemala” y piezas de artillería.

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Los ataques del adelantado Pedro de Alvarado ocurrieron en 1536 y se realizaron por tierra y por el río, pero las fuerzas de Cicumba que eran la unión de todas las comunidades indígenas del valle de Sula se vieron fortalecidas con la llegada de 50 canoas de indígenas que llegaron desde Yucatán enviadas por el español cristiano, Gonzalo Aroca conocido como “El padre del mestizaje en México”.

La batalla fue cruenta y el río se llenó de 80 canoas, algunas de ellas artilladas por los españoles con las que lograron abrir la empalizada y entrar en el área protegida de Cicumba; ante el ingreso muchos indígenas se sometieron a los españoles por su propia voluntad y los reportes españoles indicaban que Cicumba había caído por el fuego de un arcabúz.

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Tiempo después tal como fue escrito en la Real Cédula de Montejo de 1537 se informó que Cicumba no murió en la batalla y que se había convertido al cristianismo después que fuera capturado por un Gran Señor llamado Soam con quien concertó la paz junto a los otros indígenas “principales” que habían logrado sobrevivir.

La imagen de Cicumba trascendió el tiempo y en su memoria se estableció el pueblo “Santiago Çoçumba” en el sur del valle, el que corresponde a la aldea de Santiago, departamento de Cortés.

La caída de Cicumba prácticamente le abrió el camino a los conquistadores españoles ya que los territorios que Cicumba agrupaba era el corredor de los ríos Ulúa y Chamelecón que eran las principales vías de comunicación entre el territorio hondureño, el Golfo de Honduras y la península de Yucatán.

No existió ningún otro cacique con tal poder en Honduras, ni ningún otro que mantuviera a raya a los españoles por 10 años consecutivos.

El camino de los españoles quedaría libre por poco tiempo porque después se las tuvieron que ver cara a cara con el Cacique Lempira…

Fuente: Congreso Centroamericano de Historia