¿Cómo eran los velorios de antes?, detalles increíbles en este tiempo

Muchos de los que leen podrán recordar detalles de los velorios de antes como las “lloronas”, mujeres que lloraban muertos ajenos a cambio de dinero o puro deporte, o quizá recuerdan el “café con piquete”, café con guaro para mitigar el frío de la noche o para digerir un poco la partida de un amigo o ser querido; estas y otras tradiciones se quedan cortas con lo que sucedía en el siglo antepasado y que La Otra Honduras nos cuenta:

Antiguos velorios en Veracruz

Antiguos velorios en Veracruz

Los velorios del siglo antepasado

De nuevo nos acompaña hoy don Luis Amílcar Raudales y de su libro “Baturrillo Histórico” sale este trozo de nuestra historia:

Los nacidos en las últimas dos décadas del presente siglo (XX) poco conocen de la forma especial en que se llevaban a cabo los velorios de muertos y los funerales de los mismos, la “levantada del espíritu”, cuando el personaje había muerto trágicamente o de manera repentina y a veces de muerte natural después de una gravedad.

Los niños en algunos pueblos eran bañados inmediatamente que morían y en el velorio constituía para los asistentes un precioso regalo esta agua que era bebida con gran satisfacción, privilegio este que la mayor parte de las veces estaba reservado únicamente a los padrinos del fallecido, parientes más cercanos y amigos más íntimos. Además, había baile en el velorio.

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Los casamientos y bautismos, así como los topes y encuentros de imágenes de uno a otro pueblo con sus ceremonias muy únicas como sucedía en los pueblos de Lepaterique y Reitoca, con sus dichos y retahilas alusivas al acto, eran bastante interesantes.

En la ciudad de Comayagua, para la fiesta de Concepción, todavía salen los “diablitos” y se realizan actos y diálogos entre moros y cristianos, reviviendo así cosas del tiempo pasado.

Nosotros todavía recordamos el encuentro de la milagrosa Virgen de Lejamaní, del departamento de Comayagua, que la iba a encontrar la Virgen de Candelaria de Comayagüela. Y aunque este encuentro todavía se lleva a cabo, no reviste la ceremonia de hace unos treinta y cinco años.

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En algunos pueblos del distrito de Reitoca y Sabana Grande no se les da cristiana sepultura a los cadáveres mientras no son llevados a la puerta de la iglesia para despedirse, aunque el difunto fuese de la aldea o caserío más lejano.

En Esquías, departamento de Comayagua, es costumbre sepultar los cadáveres a la medianoche, llevando los concurrentes lámparas o hachones de ocote, yendo la mayor parte de ellos a caballo.

Camino a la aldea de Monjarás, en Choluteca, encontramos hace algunos años un cadáver que lo llevaban a caballo a darle sepultura al pueblo de Marcovia, costumbre esta que existió por mucho tiempo en pueblos de la república y aún de este departamento.

Aquí en Tegucigalpa, antes de salir un entierro hace unos treinta años, obsequiaban a los concurrentes una candela si eran pequeños, con cinta azul, rosada o blanca; si era grande, con una candela grande con cinta negra y eran muy concurridos los entierros, no faltando en su mayor parte los estudiantes. Me refiero a la época en que el alumbrado era de gas.

No sabemos si esto se vería ahora, casi cien años más tarde, como una falta de respeto. Pero así eran las cosas entonces, amables lectores, y ahora, Usted también lo sabe.