Solo los niños pueden salvar nuestros bosques, “El día del Árbol”

Desde 1926 se celebra en Honduras, el 30 de mayo como el Día del Árbol, un día cuyo propósito es crear conciencia sobre nuestro papel en el cuidado de nuestro recurso natural, una tarea que comienza siendo niños, y tiene éxito siendo niños toda la vida.

Día del árbol en Honduras

Día del árbol en Honduras

Antes, cuando éramos niños en la escuela se nos orientaba sobre que “cuidar un árbol” estaba restringido a no talarlos, quemarlos, sembrar y regar, sin embargo esta enseñanza que fue atinada por mucho tiempo merece expandirse a conceptos más amplios, y no en las escuelas.

La conciencia del “Día del Árbol”

Una imagen habla más que mil palabras, y el contacto con la naturaleza es el mejor medio de inducción para las mentes más jóvenes porque “Nadie es capaz de valorar lo que no conoce”.

Dentro de la vida humana, el tiempo donde se forjan las ideas es en la niñez, lograr entender la importancia del árbol y los bosques exige mostrarles lo que hay a su alrededor en un contexto global.

Así como los humanos, la tierra y sus habitantes son víctimas de “malos tiempos y enfermedades”, momentos en los cuales merecen mayores atenciones, sin embargo y afortunadamente, son más los “tiempos mejores” los que se convierten en el espacio precioso para la siembra de conciencia.

Niños en el bosque - Foto de Reevo

Niños en el bosque – Foto de Reevo

Solo los niños pueden salvar nuestros bosques

Si queremos cambios, debemos sembrarlos, es así que exhortamos a toda nuestra sociedad a que hagamos cada día, el día del árbol, que llevemos a nuestros niños a los bosques y áreas verdes, y en silencio escuchemos lo que los bosques nos dicen, nos dicen que son un mundo donde la vida es próspera, que son los sitios más maravillosos que ningún ambiente creado por el hombre puede igualar, que son la esencia de nuestra propia vida y prosperidad.

Solo los niños podrán salvar nuestros árboles y bosques, haciéndolos testigos de la vida, enseñándoles que está bien sembrar y regar, pero lo más importante es proteger y estimar, esos niños crecerán y a diferencia de nosotros, harán el milagro.

“El silencio, a veces, es el mejor maestro”