¿Fotos en blanco y negro?, nada que ver, puro carboncillo

El talento hondureño sobresale en todas las facetas del conocimiento y el arte es un espacio donde literalmente algunos compatriotas se dan el lujo de ser excepcionales, una de estas personas es Darwin Javier Rodríguez Amaya originario de Catacamas, Olancho, maestro del carboncillo.

Darwin Javier Rodríguez Amaya

Darwin Javier Rodríguez Amaya

La historia de Darwin Javier comienza en una aldea aledaña a Catacamas llamada Santa Clara, lugar donde creció con sus abuelos haciendo trabajo de campo, con mucho esfuerzo de sus padres logró concluir su primaria e ingresó a la “Escuela el Sembrador” donde se inició en el ámbito artístico incursionando en la danza, el dibujo, algo de pintura y música, artes que compartió con el oficio de la ebanistería y tallado en madera; sus estudios fueron interrumpidos por un lapso de un año y finalmente cambió de centro educativo al , el Instituto Cristiano Encuentro, donde aprendió a ejecutar varios instrumentos como el trombón, trompeta, saxofón, clarinete y marimba, lugar donde se sumergió de lleno en el mundo del arte.

bailarina

Privilegiado en la técnica del carboncillo 

Este apasionamiento por el arte le llevó a perfeccionar su técnica de Carboncillo tomando como musa la imagen de artistas famosos que brillan por todo el planeta, su primer respuesta de los propios “famosos” vino cuando publicó un Tweet con su dibujo de Katy Perry, la cual al ver su exquisito retrato lo puso “como Favorito”.

Retrato de Katy Perry al que la misma artista catalogó como favorito

Retrato de Katy Perry al que la misma artista catalogó como favorito

Estas publicaciones en redes sociales que Darwin Javier realizaba motivaron a las personas a solicitarle hiciera retratos para ellos, al principio desconociendo el “valor” de sus obras los vendía a un “precio” irrisorio”, pero gracias a la colaboración de su amigo Francisco Antonio Amaya pudo valorarlos de forma más apropiada, este camino de arte le ha llevado a realizar a pedido 19 retratos en un lapso de 3 años.

Megan Fox

Megan Fox

Pero Javier no se ha conformado con la educación formal recibida y prosiguió en la carrera de Diseño Gráfico en CEUTEC aparte de estudiar “on line” Ingeniería en Gestión de Negocios Internacionales en la Universidad de Sevilla.

Sombrero Loco

Sombrero Loco

Su desempeño y deseo de compartir el arte le llevó a publicar su primer libro llamado “Memorias”, un  éxito completo ya que en una semana vendió toda su producción de 250 ejemplares incluyendo el original, este deseo de compartir le hace dar clases de dibujo a otros jóvenes quienes de forma rápida aprenden las técnicas y se obtienen excelentes resultados.

Su libro Memorias se vendió como "Pan Caliente"

Su libro Memorias se vendió como “Pan Caliente”

Gracias a sus estudios universitarios ha logrado desarrollar nuevas técnicas como el “Estilo vectorial” con el cual hizo un proyecto el que finalmente terminó siendo la portada de una revista internacional llamada “Veckr Magazine“, y si por si esto fuera poco algunos de sus trabajos en la revista y galería online “Arte Matriz“.

musico

La historia de nuestro compatriota termina por el momento con un sabor agridulce ya que por el momento ya no le dedica tiempo al arte ya que desde hace algún tiempo y según sus palabras “a las personas dejó de importarles mi trabajo”

“Mi meta es terminar mis estudios y si Dios quiere crear mi propia agencia de publicidad para luego darles el apoyo que necesitan esos jóvenes con mucho talento que tiene mi amada Honduras” 

Honduras tiene hijos que la distinguen y Darwin Javier Rodríguez Amaya es un orgullo para todos y aquí en Honduras is Great tenés todo nuestro apoyo y esperamos que quienes lean este artículo también le apoyen solicitándole su exquisito trabajo en este enlace de su página de facebook.

Babydoll

Babydoll

Jack Sparrow

Jack Sparrow

5 Pensamientos

  1. Glenda aguilar 30 septiembre, 2016
  2. Bayardo Aleman 30 septiembre, 2016
  3. Alba 1 octubre, 2016
  4. Tania Gutierrez 1 octubre, 2016
  5. Jeremias Arevalo 1 octubre, 2016