El Día de los Muertos no era luto, era celebración y fiesta

Muchas de las fiestas populares que se celebran en nuestro país tienen origen en tradiciones católicas, las que a su vez fueron mecanismo para que los pueblos hicieran a un lado sus propias creencias y se convirtieran al cristianismo, un excelente ejemplo son el Día de todos los Santos Difuntos y el de Los Fieles difuntos, este último conocido como Día de los Muertos.

En estos dos días se coronan a los muertos -  AFP PHOTO / Orlando SIERRA

En estos dos días se coronan a los muertos – AFP PHOTO / Orlando SIERRA

Fecha de tradiciones paganas

La fecha de celebración de la mayoría de tradiciones cristianas que festejamos hoy en día están relacionadas con la temporada o fecha de ciertos eventos que la iglesia ha considerado “tradiciones paganas”, una forma para hacer que los pobladores dejaran de celebrar actos dedicados a otros dioses o creencias, ejemplos como la fecha en que se celebra la Semana Santa la que coincide con los carnavales agrícolas y bacanales celebrados por los babilonios, griegos y romanos en el solsticio de verano, o bien la fecha de la Navidad que coincide con el solsticio de invierno, fecha en que muchas culturas celebraban actos paganos en relación al sol y donde los romanos por ejemplo celebraban las fiestas de Saturno, estas coincidencias también suceden con el “Día de todos los Santos” y el “Día de los Fieles Difuntos”.

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¿Por qué día de todos los santos y de los fieles difuntos?

El Día de Todos los Santos se origina desde mediados del siglo IX cuando el papa Gregorio IV la extendió a toda la Iglesia, en dicha celebración se “Refleja la fe en el futuro para quienes esperan y viven según el Evangelio predicado por Jesús. El respeto a los restos mortales de quienes murieron en la fe y su recuerdo, se inscribe en la veneración de quienes han sido «templos del Espíritu Santo»”, por lo cual también asociado a los niños difuntos, los cuales “no han pecado”

El día de los Fieles Difuntos fue instituida por San Odilón, monje benedictino y quinto Abad de Cluny en Francia el 31 de octubre del año 998. Al cumplirse el milenario de esta festividad, el papa Juan Pablo II recordó que «San Odilón deseó exhortar a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos. A partir del Abad de Cluny comenzó a extenderse la costumbre de interceder solemnemente por los difuntos, y llegó a convertirse en lo que San Odilón llamó la Fiesta de los Muertos, práctica todavía hoy en vigor en la Iglesia universal».

Para nuestros pueblos era alegría 

Para la mayoría de nuestras culturas ancestrales de mesoamérica la muerte no era un acto para el luto, era un evento para celebrar, es así que los indígenas aztecas, mexicas, mixtecas, texcocanos y otros dedicaban los últimos días de agosto a venerar la muerte como un “acto de vida y trascendencia”, y es por ello que en vez de ser una temporada de luto las personas hacen festines de comida y bebida en el sitio donde se encuentran enterrados sus difuntos, trasnochan hablando de los actos de vida del que se fue y hacen del evento de la muerte un momento de alegría.

Fechas para coronar a los muertos - Foto de El Heraldo

Fechas para coronar a los muertos – Foto de El Heraldo

Una vez vinieron los españoles y al observar “el pagano y dantesco culto a la muerte” celebrado por los indígenas, trasladaron dichas celebraciones a las fechas que conocemos como de los Fieles Difuntos y de Todos los Santos, logrando cambiar la fecha pero no el significado que para muchos de nuestros antepasados sigue siendo el mismo desde hace siglos y que sigue siendo una fiesta de alegría y no de luto por los que según los católicos ya no están y que según los indígenas siguen acompañándonos.

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