Doña Desideria: He salido adelante a puro barro

La vida es un libro con páginas en blanco donde cada uno decide que escribir en el, a veces el panorama luce difícil, sombrío y “cuesta arriba” que hace que la página por escribir tienda a ser una composición llena de lamentos, recriminaciones y desesperanzas, pero algunas personas se encargan de escribir en esas hojas historias ejemplares, de retos por alcanzar donde la filosofía de vida es una actitud tenaz y firme, digna de emular, ese es el ejemplo de doña Desideria, mujer que ha salido adelante a puro barro.

La expresión lo dice todo, triunfo, alegría y esfuerzo, doña Desideria - Foto de Pili Luna

La expresión lo dice todo, triunfo, alegría y esfuerzo, doña Desideria – Foto de Pili Luna

Gracias, Lempira y sus comunidades aledañas son un caleidoscopio de belleza, de elementos excelsos y de agradables sorpresas, recorrer sus carreteras y llegar a lugares de riqueza exquisita como La Campa son una recompensa inmensurable.

Llegando a La Campa

Pero para llegar al centro de La Campa usted tiene dos alternativas, la clásica, sentado en el asiento de un carro admirando el paisaje o  “volando” colgado del canopy más extremo de toda Centroamérica donde su cuerpo llega cargado de toda la adrenalina necesaria para todo el año, dos opciones y un mismo destino, pero sea como sea el solo llegar al pueblo ya es reconfortante, sus sinuosas y empinadas calles, las casitas que parecen parte de un nacimiento, su iglesia, ¡que vaya por Dios!, es toda una obra de arte pintada con cal, al caminar por la calle aquel olor a pan recién hecho, por un lado los dulces y aquellos enormes farallones del entorno, cualquiera pudiera decir que es más que suficiente, y eso es lo que yo pensaba, que suerte el poder estar ahí, sin pensar e imaginar lo que vendría.

Manos curtidas y llenas de cayos, evidencia de un trabajo de años - Foto de Pili Luna

Manos curtidas y llenas de cayos, evidencia de un trabajo de años – Foto de Pili Luna

Conociendo a doña Desideria

Una casita cubierta de escarcha del polvo de la calle y en la entrada, un perro llamado Godines que solo alzó la cabeza al percatarse de la presencia de extraños, nombre que me pareció curioso al estar en el corazón de la tierra Lenca, Cristofer el niño dueño de Godines sonreía y nos encaminaba y atendía como todo un experto anfitrión cuando nos llevaba al salón de venta de artesanía.

Ya en el salón, una señora de imperdibles rasgos lencas cargada de una sonrisa amigable nos invitaba a conocer de lo que ahí se exhibía, innumerables piezas de barro, diferentes motivos, texturas y colores que llamaron a entablar una conversación inolvidable.

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No tenían nada, solo barro y sus manos

Lo que pudo ser una visita cualquiera a un lugar donde venden artesanías se convirtió en una enorme enseñanza de vida donde los que estuvimos presentes salimos llenos de esperanza y la confianza de saber que es el amor, el trabajo y la actitud la clave del éxito, Desideria, una pequeña mujer de apenas 1.50 metros de estatura que contiene a un verdadero gigante por dentro.

Nos cuenta que desde la edad de 12 años comenzó a contribuir con su madre en el arte de la alfarería que era y es el medio de manutención de los suyos, desde ese tiempo y a pesar de estar en un sitio que en ese entonces estaba aislado, no miraron lo que no tenían para dedicarse a quejarse y utilizarlo como excusa para no seguir adelante, miraron lo que sí tenían y que a juicio de la mayoría podría decirse que no tenían nada ¿pero qué tenían? , solo sus manos y una enorme cantidad de barro.

En uno de sus hornos artesanales - Foto de Pili Luna

En uno de sus hornos artesanales – Foto de Pili Luna

He salido adelante a puro barro

En uno de los cuartos donde empaca los objetos que vende hay un enorme mueble lleno de una buena cantidad de libros, al verlos nos alegramos de saber que había nutrido su vida con conocimiento.

¡Pero doña que buena cantidad de libros los que tiene!, le dijo Pili, una de mis acuciosas compañeras de viaje, Doña Desideria contestó:

“No son míos, son de mis hijos, no se leer”

Lejos de agachar la cabeza continuó diciendo:

“Solo llegué hasta primer grado pero mis diez hijos, todos saben leer y escribir, todos son profesionales, lo logré y he salido adelante a puro barro, han pasado muchos años desde mi juventud y a los 10 los saqué adelante”

Una canadiense que acostumbraba a venir a tomar café conmigo, le encantaba aprender de todo lo que yo hacía, nos llevábamos bien, y me preguntó, ¿Cómo vas hacer con diez hijos?, la respuesta estaba en el barro. ella no lo entendió pero vio los resultados.

Mis trabajos andan por todo el mundo, de todas partes vienen acá, ayer unos chilenos salieron encantados y les parecía increíble que viviéramos en esta paz, esta casa donde está la sala de ventas me la dio el Ministerio de Turismo, las otras casas es donde vivimos, el horno tiene muchos años y de ahí ha salido todo…pausada con acento profundo, cubierta con un vestido de clásico color lenca encendido, con manos ásperas del diario que hacer con el barro, una cara donde el paso de los años ha dejado huellas profundas y una sonrisa que se siente que sale del alma, esa era Doña Desideria, nuestra atenta y servicial vendedora de artesanía que nos dio mucho más que piezas de barro, nos dio una enseñanza de vida, una actitud por emular, un ejemplo para la nación.

Es así que cuando visite Gracias, no se pierda de conocer el encanto de La Campa y de darse la oportunidad de conocer y escuchar las historias de vida de Doña Desideria.

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  1. Gioconda Berlioz Frixione 2 enero, 2016