Hace 78 años, mi primer viaje en ferry por el Lago de Yojoa

¿Y qué edad tenía cuando la Segunda Guerra Mundial, se acuerda de algo?

Tenía 8 años cuando comenzó, de pocas cosas me acuerdo, los grandes nos decían que nos acostáramos en el suelo y que pusiéramos la oreja contra el piso que así se escucharían las bombas de los cañones de Hitler cayendo sobre Checoslovaquia.

¿Y lo hizo?

Claro que sí pero no se escuchaba nada, nos vivían a los cipotes, siempre decían que Hitler venía y nada…

Jajajajajajaja, nos reímos al unisono y de pronto me dijo, de lo que si me acuerdo bien es de mi primer viaje a San Pedro Sula…

Así comenzó el relato del Doctor Luis Tirso Bendaña, personaje ampliamente conocido y querido de Comayagua quien se ha distinguido por su buen corazón y entrega con las personas de los más limitados recursos además de ser el primer Médico del Año escogido por el colegio Médico de Honduras.

papi

Hace 78 años, mi primer viaje en ferry por el lago 

No se si sabés que mi papá se casó dos veces y el mayor de mis hermanos, del primer matrimonio, era Ivis quien se casó cuando yo era niño, yo era el quinto de seis hermanos y todos vivíamos en Comayagua, en donde todas las calles eran de tierra así como la carretera del norte, en ese tiempo solo habían dos líneas de buses que cubrían la ruta desde Tegucigalpa hasta Potrerillos y eran la empresa Dean y la Álvarez, pues Ivis se había casado con una de las hijas del dueño de la Álvarez y tenía dentro de sus negocios una trucha y un camión que cubría la misma ruta de la Álvarez; Ivis era todo un empresario dedicado a transportar mercaderías y gente en su baronesa, él siempre le decía a mi mamá que quería llevarme de viaje pero ella nunca había accedido hasta ese día que pasó por Comayagua, un permiso logrado después de las súplicas de él y las mías, aunque para serte sincero al final no me explico como me dejó ir, era la primera vez que tenía la oportunidad de salir de Comayagua.

ferry

Era un camión enorme para mi, iba cargado de granos y yo me puse en la parte de atrás, estaba feliz encima de montón de costales de frijoles, mi hermano desde la cabina me gritaba, ¿estás bien?, yo le respondí con mucha alegría que si; la calle era terrible, lodazales por todos lados ya que en ese sector de Comayagua- Siguatepeque llovía mucho, la baronesa brincaba por todos lados, salimos de Comayagua y tuvimos que pasar la noche en Siguatepeque, súper helado por cierto, la mañana siguiente salimos hacia Potrerillos adonde llegamos un poco antes del mediodía, el penar de la carretera se acabó al llegar al lago cuando me dijo, aquí se acaba la carretera y ahora nos vamos en barco.

Mientras se subía el camión al ferry mi hermano me dijo, aquí siempre llueve, presagio que se cumplió cuando íbamos saliendo del puerto de Pito Solo, la brisa me mojaba el pelo y me sentía inmensamente feliz, pasamos el lago y desembarcamos en el puerto del otro lado, arribo que vino con otra sorpresa para mí, nunca había visto el tren, era enorme, imagínate como pudo ser para un niño de 8 años, Potrerillos era muy diferente a Comayagua, todas las casas eran de madera y en polines, pues ahí mismo en Potrerillos se comenzó a descargar la baronesa y mi hermano me dijo que nos subiríamos al tren para acompañar los pedidos hasta San Pedro Sula, era una enorme humazón la que salía del tren, sonaba el pito de forma estrepitosa que me emocionó y no lo puedo olvidar, no recuerdo cuanto tiempo nos tomó para llegar a San Pedro Sula, pero si me acuerdo que fue ahí donde por primera vez comí un ice cream, delicia que tampoco había saboreado en Comayagua.