Gracias, una ciudad que invita a disfrutarla

Una luz amarillenta como de luna baña de noche las calles empedradas de Gracias acentuando la quietud de esta ciudad colonial hundida entre serranías en el occidental departamento de Lempira.

La Montaña de Celaque custodia eterna de Gracias Foto de Alvaro Cálix

La Montaña de Celaque custodia eterna de Gracias – Foto de Alvaro Cálix

El modernismo de los nuevos establecimientos lucha por abrirse paso entre las casas de adobe y tejas que evocan sus inicios cuando fue fundada por Juan de Montejo al pie de la montaña Celaque, el pico más alto en Honduras.

Caminar por sus calles empedradas es como retroceder en el tiempo, pues los viejos caserones de tejas rojizas y coloridos jardines evocan su pasado glorioso, cuando en 1554 la ciudad se estableció como sede de la Audiencia de los Confines.

Aquel espíritu colonial permanece inalterable hasta la fecha reflejado en las costumbres de su gente y en los aires que las centurias le dan a su arquitectura.

bailarinSon las diez de la noche y todavía se escucha el parloteo de jóvenes estudiantes reunidos alrededor del quiosco en el parque principal, iluminado por la misma luz de luna que tienen todos los faroles de la ciudad.

Algunos vecinos conversan en sillas que han sacado fuera de sus viviendas y otros pueden verse en las salas desde las puertas abiertas de par en par que evidencian su hospitalidad y la seguridad que les da el alejamiento de las grandes ciudades.

Al la par del parque está la catedral de San Marcos, que compite en belleza arquitectónica con la iglesia La Merced y la de San Sebastián, igualmente cubiertas de siglos en el centro de la ciudad.

Los devotos de Santa Lucía tienen su templo fuera del casco urbano, pero al momento de las celebraciones religiosas todos los feligreses se hacen un solo nudo para revivir sus tradiciones ancestrales. El 20 de enero que se celebra el Día de San Sebastián, este santo es visitado por Santa Lucía en un alegre encuentro conocido como Guancasco, que aparte de unir a las comunidades sirve para promover el turismo cultural.

La festividad se repite el 13 de diciembre cuando San Sebastián devuelve la visita a Santa Lucía, que luce engalanada al celebrar pomposamente su día.

Aprenda a lanzar flechas

El mayor júbilo explota en la ciudad el 20 de julio, día consagrado a Lempira, cuando los gracianos se funden con los visitantes para disfrutar de desfiles, conciertos, bailes, juegos pirotécnicos, la elección de la india bonita y sobre todo, la dramatización de la muerte del legendario cacique.

Todo el mes es de celebraciones y eventos, entre ellos el llamado “Gracias Convoca” que se realizará este año por segunda vez.

La presidenta de Canaturh en Gracias, informó que la institución ya está trabajando en la organización del evento al que son convocados poetas, escritores, pintores y otros representantes de la cultura de Honduras. Pero el invitado de honor es el pueblo hondureño que, junto con los turistas, se divierte y se envuelve en los encantos de la ciudad colonial.

Del 23 al 27 de Julio se desarrollarán conciertos musicales, intervenciones de mimos, payasos, feria de arte tradicional, muestras de pintura, estatuismo humano y torneo de arco tradicional, entre otros atractivos turísticos.

El lanzamiento de flechas tal como lo hacían los antiguos lencas, también lo pueden practicar los turistas durante todo el año en sitios de los alrededores como El Pinal.

Aquí es posible además ver cómo se procesa el café de palo o se extrae el jugo de caña con antiguos trapiches, explica Miedema.

Incluso familias indígenas abren las puertas de sus cocinas a los visitantes para que aprendan a hacer tortillas de nixtamal molido en piedra, al estilo de los antiguos lencas.

Historia y leyenda

Inicialmente Gracias fue fundada en Opoa, un sitio muy cerca de donde se encuentra la actual ciudad. Allí todavía queda en pie un muro de adobe de la primera iglesia colonial que se levantó.

La segunda fundación ocurrió al año siguiente por mandato de don Francisco de Montejo. Sin embargo, el asentamiento fue levantado y puesto en su tercer y definitivo lugar, tras haberse sofocado el levantamiento del cacique Lempira.

Esta ciudad histórica, que fue la primera capital de Centroamérica, comienza a abrirse al mundo y a mostrarle todos sus tesoros naturales y culturales. Una de las más importantes y antiguas viviendas que sobrevive al paso del tiempo es la de don Alberto Galeano, que funciona como un museo frente a la plaza San Sebastián.

La artesanía, historia y leyendas de los pueblitos lencas de occidente se encuentra atesorada en cada una de las piezas de la casona en la que además se encuentra un jardín botánico.

El Fuerte San Cristobal - Foto de Luis Aguero

El Fuerte San Cristobal – Foto de Luis Aguero

Uno de los sitios más hermosos es el Fuerte de San Cristóbal, que fue una de las fortalezas de los españoles, situada en una loma desde donde se puede apreciar una vista completa de la ciudad. Fue construida con adobe y ladrillo, sobre el cerro San Cristóbal y en la misma reposan los restos del gobernante hondureño Juan Lindo. Si gastronomía típica quiere disfrutar, Canaturh recomienda visitar Lorendiana, un establecimiento popular especializado en dulces de fruta, vino de nance y encurtidos de diferentes variedades.

También el mercado local es ideal no solo para comprar artesanías, sino también para probar la comida lenca como el pan de maíz o las golosinas a base de dulce de panela.

Para los que prefieren la aventura, hay deportes extremos en los alrededores de Gracias como el Canopy de la pintoresca comunidad de La Campa, considerado el más alto y largo de Centro América.

Si el visitante entra a Gracias por el lado de Santa Rosa de Copán, encontrará en el trayecto al menos seis balnearios con toboganes, entre ellos uno de aguas termales.

Por el lado este, a seis kilómetros y medio del centro de Gracias se encuentran otras pozas de aguas termales acondicionadas como centro de recreación. El sitio llamado aguas termales Presidente está abierto los siete días de la semana.

La hora favorita de los pobladores y turistas para sumergirse en las aguas tibias distribuidas en varias pilas, es por la noche o en horas de la madrugada.

Por los muchos atractivos que sorprenden al visitante y la tranquilidad que se respira en Gracias, han surgido hoteles de fachadas modernas que se fusionan con ese aire colonial tan marcado que la ciudad conserva. Todos son motivos más que suficientes para visitarla.

Artículo original de La Prensa

Foto de portada de María Esther Bendaña