Guanaja una isla diferente, una isla de valientes

En todo el mar Caribe existen cientos de islas y cayos, todos con su encanto en particular, lamentablemente algunas han visto que sus encantos han ido decreciendo con el tiempo por causas de la naturaleza y el deterioro ocasionado por el hombre, pero en el caso de Guanaja la historia es muy diferente.

Guanaja, una isla de valientes

Guanaja, una isla de valientes

Uno de los más grandes precios que hay que pagar en una isla del Caribe es la vulnerabilidad contra los huracanes, eventos naturales que han tocado a todas las islas de este mar pero a ninguna como a Guanaja cuando el Huracán Mitch literalmente se estacionó sobre ella, bosques arrancados de raíz, casas destruidas, un desastre sin comparación.

Guanaja un ejemplo

Setenta y dos horas con un huracán categoría 5 encima, solo es de imaginar el daño ocasionado, se llevó casas, personas, animales y todo lo que encontró a su paso menos la esperanza y tenacidad de sus habitantes que vieron que los daños no solo fueron en el momento del huracán, fueron de años ya que todo lo que habían construido se había ido y que el turismo que tanto impulsaba la economía había desaparecido por completo.

guanaja-1 ¿Nos sentamos a llorar o hacemos algo?

Una pregunta válida con dos respuestas y Guanaja escogió salir adelante, y no solo para recuperar lo perdido, más bien ser mejores que antes, y así fue.

Hoy al visitar la isla podrá observar que las montañas una vez más están verdes, cientos de pobladores se han dedicado a reforestar los bosques de mangle, el cayo Bonacca está reconstruido, se cuenta con conexión vía ferry y avión, se han construido hoteles amigables con el medio ambiente, en fin, los guanajeños han logrado superar con creces aquel desastre del 98, una isla de valientes porque solo siendo valientes se puede lograr edificar sobre lo caído y lo que se fue.

rolandsGuanaja te ofrece algo más que las demás islas 

Playas de arena blanca, enormes arrecifes y cayos donde el mar de forma caprichosa pinta sus aguas de turquesa, verde y azul profundo, un caleidoscopio que enamora y parece irreal.

Sus comunidades de acento inglés con mezcla garífuna, cultura por todos lados, la única isla del archipiélago de Islas de la Bahía que tiene cascadas, bahías donde se pueden apreciar fenómenos bioluminiscentes, kilómetros interminables de playas y acantilados, bosques de mangle, hoja ancha y pinos tal como los vio Colón hace más de 500 años; sitios arqueológicos de los primeros pobladores de la isla con sus petroglifos y geoglifos que solo se aprecian desde el aire, en fin, una isla que es un mar de encantos.