Honduras en los tiempos de la llegada de los españoles – parte final

En los dos artículos anteriores hemos conocido las descripciones realizadas en 1544 por el Obispo Cristobal de Pedraza, quien describe una Honduras tal como el paraíso terrenal y donde por el afán de la conquista de los españoles y amor al oro se realizaron enormes crímenes contra la población indígena, en esta tercera y ultima parte, los relatos plasmados en el escrito enviado a la Corona Española y titulado como “Relación de la Provincia de Onduras y Igueras” nos revelan datos que le dejarán perplejo.

Era más impresionante que la misma Tenochtitlán

Era más impresionante que la misma Tenochtitlán

El deseo de conocer Honduras comenzó en México cuando a raíz de relatos de “indios antiguos de México” se supo que Honduras era muy rica en oro y de muchas otras cosas, tierra fructífera y de riquezas abundantes, fue por ello que Cristobal de Olid inició la travesía a un lugar donde encontró que estaba muy poblada y donde comprobó que lo que se decía era cierto.

Las tierras detrás de la sierra

A mano izquierda de Trujillo y al Este hay unas grandes sierras, atrás de las cuales algunos decían que había mar, pero a mi me parecía que sí habían tierras, para satisfacer la duda decidimos subir a lo alto de la sierra donde no habían caminos ni veredas, tres días continuos con machetes nos tomó llegar a la cima y desde ahí pudimos ver muy grandes poblaciones y la tierra con muchos ríos como verdores, veíamos a lo lejos de las tierras llanas poblaciones y más poblaciones a unas 13 leguas.

Lo que se suponen los historiadores es la Ciudad Blanca

Por boca de los indios supimos que era Veragua y enviamos a unos de nuestros indios para que trajeran indios del pueblo más cercano para hablar con ellos, al regresar venían con tres indios y dos indias quienes hablaban similar así como del español al portugués, y al preguntarles como se llamaban esas tierras dijeron Tagiusgualpa, que quiere decir “Casa donde se funde el oro“, esto porque en el pueblo principal hay una casa de fundición donde vienen de muchas partes a fundir el oro.

Platos de oro de Chongoyape, Perú

Platos de oro de Chongoyape, Perú

Dijeron que junto a la casa donde funden el oro está una calle recta donde los indios hacen cosas de oro como los plateros de acá, una de las indias era hija de uno de los indios principales y les dijo que todos los principales de esas tierras comían en platos de oro, que las ollas eran como platos de peltre, les dimos de comer y los soltamos  y les dijimos que le avisaran a otros vecinos para que platicaran con nosotros.

Regresaron después 150 indios y confirmaron lo que nos habían dicho, les dijimos que queríamos ir a vivir con ellos y ellos dijeron que si, siempre y cuando los tratáramos bien y no tomáramos sus mujeres, porque otros indios les habían dicho que los que eran como el sol con barbas, a quienes llamaban “Tenco”, trataban mal a los indios, yo les dije que no era cierto y que no veníamos a hacerle mal a nadie y solo a tratarnos como hermanos, para darles lo que teníamos y para castigar a quienes quisieran hacerle daño a los indios.

Ellos dijeron que irían a llamar al Gran Señor de esas tierras para preguntarle si estaba de acuerdo, pero nosotros decidimos irnos porque eramos poca gente, tanto de cristianos como indios, los indios que vinieron andaban con sus arcos y flechas y desnudos como los demás, era como el mes de septiembre y hacía aire fresco.

Los españoles realizaron actos de canibalismo

Los españoles realizaron actos de canibalismo

Canibalismo realizado por los españoles

Y como el Marquéz del Valle vio que Francisco de las Casas se tardaba decidió venir por tierra hasta esta provincia con casi 300 hombres que traía consigo desde México, en aquel viaje padeció grandes trabajos no vistos ni oídos de ninguno de los romanos porque anduvieron 500 leguas perdidos sin caminos por montes y sierras pasando grandes ciénagas y ríos a nado y en balsas y muchas hambres, donde se comieron los caballos y vinieron en tan grande estrechura que se comieron unos a otros, entre los cuales, dicho por uno que se dice Medrano Cheremia, quien me dijo a mi y a otros que se había comido los sesos de un Montecinos natural de Sevilla y de las asaduras y sesos de Bernaldo Caldera, hermano del licenciado Caldera que estuvo mucho tiempo en Perú, y también se comió a su sobrino.

Lea el documento completo donde también se habla quién fue el que llamó a Honduras con ese nombre, y no fue Colón.