Hondureño encuentra 8,300 lempiras, busca al dueño y se los entrega

A diario son miles las personas de todos los estratos sociales las que hacen el bien en nuestro país, pero pocas acciones trascienden como la de Marvin Álvarez González, un vecino de Punta Gorda, Roatán, quien al encontrar pertenencias de un extranjero, viajó media isla para ir a un canal de televisión donde finalmente localizó al dueño y le entregó sus documentos y  8,300 lempiras.

Marvin Álvarez, ejemplo de honradez

Marvin Álvarez, ejemplo de honradez

Para las personas que no tienen carro, movilizarse en Roatán no es muy fácil, una buena excusa para no recorrer “media isla” para llevar lo que había encontrado hasta el Canal 27.

El ciudadano estadounidense Phillip Guest viajó al Este Roatán y estando cerca de la Estación de Bomberos de Punta Gorda dejó olvidada una bolsa de viaje cuyo contenido eran su pasaporte, tarjetas de bancos y 8,300 lempiras, bienes de alto valor que dio por perdidos.

Punta Gorda, la primera comunidad Garífuna de Centroamérica

Punta Gorda, la primera comunidad Garífuna de Centroamérica

Hizo lo imposible por encontrar al dueño

Lo que nunca imaginó Phillip fue que un vecino de Punta Gorda encontraría lo que había perdido y haría lo impensable para devolver lo encontrado.

Marvin Álvarez González, de 54 años, al encontrar la bolsa buscó en las cercanías pensando encontrar al extranjero pero al no poder dar con su paradero se le ocurrió viajar hasta el Canal 27 y desde ahí dar a conocer la situación, fue así que en el noticiario Meridiano Insular hizo su aparición y al cabo de algún tiempo se informó que el propietario había aparecido quien minutos más tarde llegó al canal con su hijo y conoció al héroe de la jornada, un hombre que pudo haberse quedado con el dinero y pertenencias pero que tomó la decisión de hacer lo correcto.

El dueño llegó al canal por sus pertenencias

El dueño llegó al canal por sus pertenencias

Una muestra más de la verdadera categoría de los hondureños, un pueblo de gente amable, de principios y de buen corazón.

¡Bravo Marvin!