Colón: los primeros indígenas americanos vestidos por completo

Paralelamente en el mundo, las personas del viejo y nuevo continente vivían sus vidas con normalidad pero todo cambió cuando Colón cruzó el mar y se dio el contacto entre seres humanos de costumbres muy diferentes cuyo aspecto en algunos casos era extraño para ambas partes, una de las poblaciones que llamó poderosamente la atención a los europeos fue la que ocupaba un sector de Honduras, quienes eran totalmente diferentes en algunos aspectos a lo que habían conocido antes.

tainos

Hoy en día la asociación lógica del tipo de vestimenta de las personas está relacionada directamente con el clima del sitio donde se ubican, es impensable ver personas con abrigos de pieles en ambientes tropicales y personas en traje de baño en los glaciares, esta asociación tiene un componente adicional, el religioso cultural, ya que sobre el tema de desnudez algunas la prohíben y otras no, además que la desnudez tal como la describiría en su momento Colón “era símbolo de inocencia”.

Los primeros americanos conocidos por los españoles

El primer registro del aspecto y vestimenta de las personas del nuevo mundo ocurrió en el primer viaje cuando los europeos tuvieron contacto con los Tainos, describiendolos como personas de piel cobriza, pelo largo azabache, altos, cuerpos bien formados, grato rostro y bella presencia; todos ellos completamente desnudos y pintados de varios colores y que lucían adornos de oro en la nariz, esto último, razón para que meses más tarde la codicia de los españoles motivara abusos de su parte y el posterior aniquilamiento de todos los españoles que se quedaron en la islas recién conocidas.

Foto de elecochasqui.wordpress.com

Foto de elecochasqui.wordpress.com

En sus recorridos por el Caribe encontró varias cosas que le resultaron curiosas a Colón, en Cuba describió que las mujeres adornaban sus brazos, piernas y tobillos con brazaletes de algodón y las mujeres casadas usaban faldas cortas, en cambio los caciques usaban alrededor de las caderas una especie de cinto o sayo, hecho de plumas tejidas o de algodón con huesecillos y escamas de pescado, a manera de aljófar; ambos géneros deformaban sus cráneos y perforaban el tabique nasal y el lóbulo de las orejas como forma de embellecimiento.

Con el tiempo y los viajes, recorrieron el Caribe donde encontraron diferencias en el aspecto de las personas que claramente les diferenciaban de los Tainos, los Ciboneyes por ejemplo son descritos como personas con pómulos salientes, nariz larga y aquilina y ojos pequeños, y cuya vestimenta se reducía a una especie de faja para las mujeres y un taparrabo para los hombres, hechos de fibras vegetales; usaban adornos de concha y piedra; se pintaban la cara y el cuerpo, pero no se deformaban el cráneo.

Los primeros indígenas vestidos por completo, Cristobal Colón

Al llegar a Guanaja, los españoles se percataron que los pobladores eran considerablemente diferentes a los que antes habían conocido y observaron que estos no se deformaban el cráneo, un evento memorable fue el encuentro con Yumbé y su canoa, una enorme embarcación comercial a partir de la cual los europeos conocieron el cacao y observaron que dentro de los artículos que comerciaban habían vestidos y pañetes de diferentes colores.

Las tierras llanas de Honduras y Nicaragua que se orientaban al Atlántico las ocupaban al tiempo de la llegada de Colón, poblaciones que no habían superado el nivel de agricultores de la selva. Era la primera vez que los españoles encontraban un territorio cuyos habitantes se cubrían con ropas de algodón. Eran gentes que vestían ricas indumentarias como sobrevivencias de una antigua cultura.

En una carta que envió a los Reyes Españoles, en que contaba sus experiencias en las islas y lugares hallados por él en esta ocasión, consignó un detalle muy interesante que se refiere a la indumentaria que vestían los naturales y las obras que ejecutaban con pericia:

“Allí (asienta Colón) dicen que hay grandes mineros de cobre: hachas de ello, otras cosas labradas, fundidas, soldadas hube y fraguas con todo su aparejo de platero y crisoles. Allí van vestidos y en aquella provincia vide sábanas grandes de algodón, labradas de muy sotiles labores; otras pintadas muy sutilmente a colores con pinceles. Dicen que la tierra adentro hacia Catayo las hay tejidas de oro”.

Otro detalle que les interesó mucho fue que en lo que es hoy la Moskitia, en las proximidades del Río Tinto o Negro, los pobladores se perforaban las orejas de forma tal que un huevo podía pasar de un lado al otro sin dificultad, a tal sitio le llamó “La Costa de las Orejas”

Investigación de Blas Nabel Pérez