Si le hubieran hecho caso al “Loco de Ocotepeque” se hubieran salvado

Ocotepeque vivió momentos de terror el día que 486 personas murieron a causa de un alud de agua y lodo que les sepultó, un evento predicho por alguien a quien le llamaron loco.

De todo el pueblo que tenía en ese entonces 404 años de existir solo quedó en pie su iglesia donde se refugiaron cientos de sobrevivientes de la tragedia, la Iglesia de Antigua Ocotepeque.

Procesión frente a la antigua iglesia de Ocotepeque

Procesión frente a la antigua iglesia de Ocotepeque antes de la tragedia

Nadie le hizo caso al loco de Ocotepeque 

La última semana del mes de mayo de 1934, Jorge Ardón, un vecino de Ocotepeque tomó su caballo y pasó gritando a la población que se avecinaba una tragedia y les rogaba que abandonaran sus casas, estos avisos fueron suficientes para que se le conociera como “El loco de Ocotepeque”; de todos los que le escucharon fueron muy pocos los que le hicieron caso y casi 4,300 personas siguieron viviendo sus días como si nada.

Desde que ocurrió dicho anuncio comenzaron a caer lluvias torrenciales ininterrumpidas por un período de 12 días, lo que hizo que los ríos y riachuelos fueran elevando su cauce tal como lo hizo un riachuelo llamado Marchala, el que fue contenido con una presa de piedra y lodo en lo alto de la montaña sin que la gente se diera cuenta.

El día de la tragedia

A las 7:00 de la mañana del siete de junio de 1934 ocurrió lo impensado, la presa que se había formado colapsó y de pronto todo el caudal de piedras, tierra y agua se dejó venir contra el pueblo que en ese entonces solo era conocido como Ocotepeque.

El Loco de Ocotepeque anunció la tragedia

El Loco de Ocotepeque anunció la tragedia

Minutos más tarde del colapso, de los 4,300 habitantes que en ese entonces vivían en la ciudad, 486 fallecieron a causa del torrente, muchos otros lograron salvar su vida alejándose y cerca de 500 se refugiaron en la iglesia mientras era cubierta por casi dos metros de lodo.

De todo el pueblo solamente la iglesia se mantuvo en perfectas condiciones lo que muchos consideraron un milagro.

Foto de Moises Eduardo Chacón

Foto de Moises Eduardo Chacón

Después de los momentos de crisis los sobrevivientes tomaron una decisión radical, abandonar la ciudad, y fue así que se dirigieron hacia las proximidades de Sinuapa donde construyeron la “Nueva Ocotepeque” dejando a la iglesia y los restos de la población abandonados por el momento.

Con los años la “Nueva Ocotepeque” sería llamada como su antecesora Ocotepeque en donde sigue erguida su iglesia y queda siempre el misterio de lo que motivó a que el Loco de Ocotepeque predijera tal tragedia, al final no era tan loco como ellos pensaban.