Moros y Cristianos, Rice and Beans, casamiento, nombres y la riqueza gastronómica de Honduras

Geográficamente hablando Honduras es un pequeño país en comparación a otros pero pese a su poca extensión tiene una enorme oferta gastronómica y quizá lo más interesante es que detrás de cada nombre de plato hay mucha historia que contar…

Es interesante ver la reacción del público al momento de que subimos a las redes sociales la foto de equis plato de comida, postres o frutas, personas se pelean por defender que el nombre por el cual ellos conocen dicho manjar es el correcto, se arman enormes debates en relación al nombre y a veces, o mejor dicho la mayor parte de las veces, todos tienen la razón.

¿Pero de donde viene ese detalle tan peculiar siendo un país relativamente pequeño? ¿por qué tantos nombres para lo mismo o casi lo mismo?… Todo se debe a la enorme riqueza histórico cultural del país y al ingenio de la gente.

Para poder entender esto debemos de repasar un poco en el tiempo, inicialmente nuestras tierras fueron pobladas por indígenas de diferentes orígenes, culturas mesoamericanas como la Maya, de origen Suramericano como los Pech, oriundos de un sector de Centroamérica como los Lencas, etc. etc., es decir grupos étnicos que a pesar de ser netamente americanos eran culturalmente similares pero diferentes, unos siglos más tarde llegan los europeos, los españoles por el centro occidente de Honduras y los ingleses por el extremo oriental e insular del país, luego los Garífuna en el sector atlántico con su cultura de tintes africanos y caribeños, todos en un mismo país y agrupados por regiones, pero que pronto se fueron mezclando unos con otros.

Pero eso no es todo, a ciertos puntos de nuestro territorio llegaron con el tiempo otro tipo de influencias debido a eventos socio económicos de época, la presencia de las transnacionales estadounidenses en los campos bananeros y los sitios de explotación de minerales como el Mochito, San Juancito y otros; enormes grupos de visitantes con nuevos y diferentes estilos de vida, nuevas culturas o gustos que pronto serían nuevas modalidades por región…

Comencemos entonces con los acompañantes de las comidas, en casi toda la región de herencia indígena la tortilla es la campeona, puede ser tortilla de maíz, blanco, amarillo, azul o del color que sea pero siempre está al lado del plato principal, tortilla que puede ser delgada como en el centro sur o gordita como en occidente pero si usted va a los sectores costeños la tortilla se convierte en una elección ya que el plátano frito es el acompañante principal y en ciertos sitios la tortilla de harina pelea por hacerse espacio sin olvidar por supuesto que el Casabe Garífuna, elaborado a base de yuca, hace lo suyo en las comunidades de esa etnia.

Frijoles y arroz, una mezcla que de acuerdo al sitio recibe su nombre, Moros y Cristianos una mofa del encuentro entre blancos y cobrizos, Casamiento, una mezcla pero no unión y Rice and Beans nombre heredado por los ingleses y que añade a la formula el coco como aglutinante principal y donde los responsables de esta añadidura son los Garífuna.

Pasteles de perro, que muchos piensan son hechos de carne de perro no tienen nada que ver con ello, un nombre “sui generis” de historia desconocida, un plato que solo en Tegucigalpa es conocido por ese nombre y en el resto de la nación como un simple Pastelito de carne.

Pollo chuco, nombre muy sampedrano que cualquiera diría que es sucio, nombre que se supone viene del hecho que estos manjares se consumían primero en los puestos callejeros de esa ciudad y que en el resto de la costa se llama Pollo con Tajadas y que en centro, sur, oriente y occidente no se consume de esa manera.

Ciruelas Japonesas suena muy oriental y así se le conoce a esa fruta en el centro sur en cambio en la costa norte son Manzanitas Pedorras, nombre que seguramente es por el sonido que hacen al morderlas; Mocos y Granadillas, Chiramelos y Fruta Estrella, Charamusca y Topoyiyo, mango mechudo y mango Pespire, Huirilas y Riguas, Alfeñiques y Melcochas, Alborotos y Sopapos, todo lo mismo pero con diferente nombre según la región donde se encuentre, cambios que se explican con el dicho “la misma mona en diferente palo”.

Todo lo previo es cuestión de nombres y tiende a ser confuso, pero el plato fuerte está en los productos derivados del maíz, productos que se consumen hace más de 2,400 años en nuestro país.

Los que tienen un paladar sensible podrán dar fe que un mismo plato que se prepara en Intibucá y en Copán saben diferente, todo por la herencia étnica, de Lenca a Maya.

Cubiertas de tusa o de plátano envolviendo esas delicias, achiote y culantro, maíz maduro y tierno, carne o papas, decenas de combinaciones que cambian el sabor y también el nombre del manjar

Un tamal no es un nacatamal, los más sencillos son tamalitos de elote pero si es de cierto grano de maíz se llaman pisques y si lleva frijoles también en algunos lados se les dice pisques, pero si llevan chipilin son ticucos,  si son hechos de jilote son eso o yoltamal, si lleva recado y dependiendo del tamaño y maíz pueden ser tamal, tamalito o tamalito de cambray; en fin una lista interminable de nombres para platos que parecen lo mismo pero no son lo mismo, una ruta gastronómica extensa y que en cada sitio tiene su historia, su herencia y razón de llamarse así.

Y por último y por si no lo sabían, en los pueblos y ciudades de la costa norte de Honduras hay tantos sitios de venta de pollo frito como en Louisiana la capital del pollo estadounidense, la razón, la influencia de ese país en el tiempo de los campos bananeros.