Creencias Pech, el número 9 y la vida extraterrestre

Algunas cultura de nuestro país son un verdadero misterio para el resto de la población, algunas por la reserva misma de las etnias en dar a conocer a los demás sus tradiciones y otras veces porque el interés popular es truncado por la dificultad de llegar a ellos, una de esas culturas es la Pech, la primera en establecerse en nuestro país y mucho más antigua que los mayas.

Los Pech construyeron enormes ciudades

Los Pech construyeron enormes ciudades

Científicamente se ha comprobado que la cultura Pech es la más antigua en Honduras y es descendiente de los Chibchas, así como los Lenca que se ubicaron en otro sector del país; los Pech a quienes los españoles llamaron Payas, cuyo significado es “salvaje”, es un término que no debemos usar para designar a nuestros ancestros mayores, porque de salvajes no tienen nada.

Creencias Pech

Hemos encontrado un artículo en internet publicado por Cindy Marcía bajo el título “Curiosidades Pech” del cual les traemos este artículo.

La historia mítica del Pech habla que este pueblo es hijo del rayo (“Mua mua”:“el abuelo”) y que los rayos, en épocas anteriores fueron Pech que vivieron sobre la tierra y que lucharon por exterminar a los gigantes caníbales representados por Takascró, jefe de esta raza, pero antes se batieron contra sus guerreros, los Chaca-Chacay, que eran enormes lagartijas.

Las prácticas de cacería ancestral incluían el reconocimiento de que cada animal tenía un espíritu protector o dueño, a los que había que celebrarles una ceremonia de agradecimiento, además debían compartirla, acto que equivalía a dar gracias por lo obtenido.

La importancia del número 9

El número nueve tenía una especial importancia: el abuelo decidió crear 18 dioses, 9 varones y 9 hembras. En el mito de la procreación de 9 varones por una mujer pech, ésta va al río 9 veces, es custodiada por 9 “wataes”(sacerdotes, curanderos, chamanes, jefes tribales) en la gestación, y a los 9 meses da a luz a 9 niños, los cuales a los 9 días de su nacimiento son festejados. Esta idea del número nueve puede estar asociada a la de la vida, que viene a través de la gestación.

Era el hijo menor, el “kako”, el que se elegía por los “wataes” para que aprendiera el conocimiento de la naturaleza. Este personaje debía conocer el corazón de los cerros, el fin del mundo, los cuatro horcones que sostienen el universo, la tierra y sus orígenes, los diferentes estados que hay en la superficie del universo, las sirenas de 9 ojos, madre de los peces, etc.

Vida extraterrestre

Un aspecto muy curioso de los Pech y tal vez el más extraño de la cultura; es su creencia en la vida más allá de la tierra, así es extraterrestres.

En cada tribu había un personaje especial, llamado “Watá”; era depositario de la sabiduría ancestral y seleccionaba a su sucesor, quien debía mantener en secreto todos sus conocimientos.

Si bien la tribu tenía su cacique, como lo conservan con todas sus funciones en Nueva Subirana, aun este jefe consultaba muchos asuntos con el sabio. Prácticamente existía una autoridad para dirigir las actividades terrenales y una autoridad espiritual: El “Watá”.

Aunque parezca inverosímil, la creencia de los pech es que el “Watá” se comunicaba con espíritus de otros planetas, tal lo que han revelado hace pocos años ancianos de Santa María del Carbón, de acuerdo al testimonio del dirigente de la Federación de Tribus Pech de Honduras (FETRIPH), Carlos Alberto López Catalán.

Incluso en la tradición pech hay un cuento muy particular que se refiere a una odisea espacial del “Watá”.

“Antes de esta Era, un extraterrestre visitó una de las comunidades pech y le reveló que en el ‘Séptimo Planeta’ habitaba otro “Watá”. El pueblo se reunió y le pidió a su jefe espiritual que visitara ese hermoso lugar para convencerse de la existencia de su “tucayo”. Después de una peligrosa odisea, el líder indígena conoció a su rival, se enfrentó a él, fue derrotado, pero con ayuda de una diosa pudo regresar vivo a la Tierra”, según la Mitología Indígena.

El “Watá” dominaba la naturaleza pero dejó de existir a partir de la conquista española, que intentó destruir la cultura y abolió la religión pech para convertirlos a otra fe, refirió López Catalán.