Hoy todos a votar y a respetar la decisión de la mayoría

Hoy es el día de expresar nuestra decisión en las urnas, el camino democrático que Honduras ha escogido para definir su futuro, un día que debe ser de paz, alegría y amor por nuestra tierra y por la esperanza que nuestra elección sea la acertada, un día para respetar la decisión de la mayoría.

Hoy es el día de votar

Hoy es el día de votar

Un comportamiento funesto e improductivo 

Las redes sociales se han convertido por años en sitio donde la descalificación, odio, irrespeto, mentiras, burla e insulto, son la tónica de cada día y el camino para llevar adeptos, todo lo previo alejado de lo que los hondureños merecemos conocer y son las propuestas firmes, alcanzables, inteligentes y honestas; porque no es con insultos que se gobierna y a la hora de la hora, sea quien gane, no podremos evaluar la gestión porque simplemente no estamos conscientes e informados a profundidad sobre lo que supuestamente están obligados a hacer.

Hoy se acabaron los “likes” y encuestas, hoy esas falsas realidades se encontrarán de frente con la única verdad, la decisión del pueblo hondureño, una verdad absoluta que tampoco merece el descrédito.

A votar y a respetar la decisión de la mayoría

Honduras merece que la decisión de sus hijos sea respetada por todos, no podemos seguir viviendo en un país de contienda, de insulto y de señalamientos; debemos ser conscientes que sólo un ambiente de paz en el que todos nos dediquemos a trabajar y apoyar a nuestras autoridades electas, será el camino para lograr el beneficio colectivo.

Honduras lo merece, usted lo merece, todos lo merecemos, actuemos de forma consecuente.

Fecunden el sol y las lluvias sus campos labrantíos; florezcan sus industrias y todas sus riquezas esplendan magníficas bajo su cielo de zafiro.

Mi corazón y mi pensamiento, en una sola voluntad, exaltarán su nombre, en un constante esfuerzo por su cultura.

Número en acción en la conquista de sus altos valores morales, factor permanente de la paz y del trabajo, me sumaré a sus energías; en el hogar, en la sociedad o en los negocios públicos, en cualquier aspecto de mi destino, siempre tendré presente mi obligación ineludible de contribuir a la gloria de Honduras.

Huiré del alcohol y del juego, y de todo cuanto pueda disminuir mi personalidad, para merecer el honor de figurar entre sus hijos mejores.

Respetaré sus simbolos eternos y la memoria de sus próceres, admirando a sus hombres ilustres y a todos los que sobresalgan por enaltecerla.

Y no olvidaré jamás que mi primer deber será, en todo tiempo, defender con valor su soberanía, su integridad territorial, su dignidad de nación independiente; prefiriendo morir mil veces antes que ver profanado su suelo, roto su escudo, vencido su brillante pabellón.

¡Bendiga Dios la prodiga tierra en que nací!

Libre y civilizada, agrande su poder en los tiempos y brille su nombre en las amplias conquistas de la justicia y del derecho.

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